Hay días donde no tienes ganas.
No ganas de entrenar.
No ganas de avanzar.
No ganas de seguir.
Y en esos días…
es donde todo realmente se define.
Porque cualquiera avanza cuando se siente motivada.
Pero no cualquiera permanece cuando no siente nada.
Dios no te pidió que fueras perfecta.
Te pidió que permanecieras.
Permanecer cuando no ves resultados.
Permanecer cuando estás cansada.
Permanecer cuando tu mente te dice que pares.
Ahí…
es donde se forma la raíz.
Y lo que no tiene raíz…
no se sostiene.